Este tinto fresco de Santa María de Oro, Rivadavia, nace de un antiguo parral de cereza de 1940 y se vinifica en huevos de cemento, parte con orujos y parte sin orujos como si fuera un blanco. El resultado es un vino muy bebible, de taninos amables, buena acidez y buenos aromas que combinan frutas rojas como frutillas, rosas y hierbas secas.
Fermentación alcohólica: con levaduras autóctonas durante 20 días a temperaturas controladas entre14-16° C en vasijas de cemento, 10 días fermenta con orujo y 10 días restantes sin orujo como si fuera un blanco. Crianza: 3 meses en vasijas de cemento. Este vino no ha sido filtrado ni clarificado. Vino certificado vegano.
100% Cereza (uva Crilla)




